Y así como llegaste te fuiste ... El humo se desvanece y tu recuerdo en él se dispersa.
Gracias por haberte marchado ... Me hizo más fuerte ...
Otra vez, otra noche haciendo el mismo conjuro de mis insípidos días ... Otra noche diciendo «adiós», otra noche que sigue haciendo eco en mí ....
domingo, diciembre 29, 2013
Incondicional
sábado, diciembre 28, 2013
Crónica
Llegó
temprano. Demasiado temprano.
Día nublado, aire frío y fina brisa que
hacían que el ambiente de aquel parque pareciera más solitario de lo habitual.
El sitio transmitía una paz acogedora y esto era
lo que ella y todo mundo buscaba y necesitaba.
Sin dudarlo más cruzó la calle y se dirigió al parque.
Caminó buscando una banca, su banca que
hacía un mes se había convertido en ‘especial’. La encontró. Le miró de frente
y ladeó la cabeza, como si pidiera permiso para sentarse allí.
Un parpadeo, un suspiro, mil pensamientos y
se sentó.
Miró la hora en el móvil. Sus dedos torpes,
rígidos con el frío, tambalearon un poco y puso música. Quizá el modo aleatorio
sabía de su pésimo estado de ánimo y tocó las canciones más melancólicas que
pudieran hallarse en esa lista de reproducción.
Poco a poco, con el paso de los minutos, las
personas de una en una hacían presencia en el parque.
Observó a todos y a nada en concreto…
Cerró los ojos.
- << ¿Cómo pasas las horas que yo me
gasto recordándote? >> -
Su lugar no era aquí, en el parque. Su lugar
no era aquí viendo el danzar de las hojas con el viento.
A fin de cuentas somos como esas hojas. Pues
el tiempo nos recogerá y nos hará rodar, rodar y rodar. –Exclamó –.
miércoles, diciembre 11, 2013
Stand by
‘Puede que te llame un día de estos, después
de romper el arca y gastarme todo el dinero en cigarrillos, desde algún rincón
de Madrid, para preguntarte: ¿quién eres? Pero no puedo prometerte nada (y es que hay cosas que no cambian).’
Fin de la noche eterna
He vuelto hoy, desde
aquella noche del 99. Donde solíamos gritar y romper ventanas. Donde solíamos
ser uno con el otro y jurar que viviríamos, para <<siempre>>, en la noche eterna.
He vuelto hoy… Para gritar una vez más, aunque no sea
contigo. Siempre he sido sincera y te diré, que te echo de menos. Nadie más
rompe ventanas como tú. Nadie más me ha invitado a andar por los cables. Nadie
más sueña con vivir la noche eterna en Belice.
Sólo faltó haber escrito las inciales en
aquel lugar. Y agradezco por esto, así te recuerdo menos… Mentira, mentira
decir que así no te recuerdo tanto, ese lugar es nuestro, mantiene nuestra
escencia, planes y promesas.
Aquellos momentos de locura los calmaste con
tu razón… Aquellos momentos de felicidad los mejoraste con tus bromas. Los
momentos tristes logramos equilibrarnos haciendo una de nuestras tantas
promesas intangibles…
Intangibles como
nosotros….
Seres únicos como
nosotros….
Seres que se hallaron
y que, hasta hace no mucho, no encontraban su misión en este ‘azul mundo
cínico’.
Mi misión siempre fue clara, ser Oniria algunas
veces, ilusionista siempre y encontrar a
mi Insomnia en alguien que no fueras tú. Tu misión…. Ser el hambre invisible
que no puedes combatir….
Escuchar… Escuchar el ruido. Si. Porque el
ruido siempre tiene algo que decirnos, siempre tuvo algún mensaje… Sólo que, el más importante, nunca lo
escuchaste. O tal vez sí, pero haz hecho caso omiso…
Guardaré los recuerdos más gratos y olvidaré
los demás, no importa que esto sea lo menos apropiado. Prometo guardar tu noche
eterna.
Y así pasen otros cuatro mil días, saldré de
ésta. Te lo prometo…
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